viernes, 12 de febrero de 2016

--- LA ARMONÍA Y EL CAOS ---

La ARMONÍA Y EL CAOS.
A 12 de febrero de 2016.

Tal vez pretendía qué, el tiempo transcurriese como más me convenía, pero este, no sonaba al compás de mis pasos, ni de los latidos pertinaces de mi corazón. 
Sino que más bien, al compás de las reglas inmutables del marcador natural, que le marcaban las determinadas emociones espirituales de mi ser, que bailan al son del acordeón de mi inapreciable existencia. ¿Pero, a quién le iba a importar estas cosas? ¿A quién le iba a importar que todas las cosas y seres que existen, tengan un latido particularmente muy suyo y al mismo tiempo, conectados en común entre sí, como los engranajes del mejor y más preciso reloj, que si falla uno solo de estos, el reloj se atrasa o adelanta, o se pare, y dejase de funcionar? Porque efectivamente, la Naturaleza puede funcionar de una manera mucho más precisa que cualquier reloj, que nosotros podamos crear, y además se puede auto-gestionar y reparar así misma, de forma automáticamente regular según las circunstancias que se crean y en sus funcionamientos aparentemente aleatorios o supuestamente, caóticos. Porque no lo son. Por supuesto que nada tienen verdaderamente de caóticos, ni de aleatorios, ni casuales, ni fortuitos, etc., donde la confusión, la accidentalidad, el desorden, el fallo, la equivocación y el error, no son más que, opciones naturales de aprendizaje, que desde la mas tierna infancia de todas las cosas, que nos invaden y nos desmoronan, de todo cuanto existe y también de todo lo que parece supuestamente que no existe. De todas formas, para esto existen precisamente muy diversas formas, contenidos, vasos, recipientes, donde la vida inconsciente y consciente se manifiesta de manera sencilla y hasta muy materialmente vulgar y grosera, hasta, maneras muy complejas debido a sus estados mucho más evolucionados y perfectos, que, sin embargo, no lo serían si les faltasen los apoyos o bases en que se sustentan, como si fuesen parte de todo el engranaje natural desde lo más abajo y denso, hasta lo más alto y elevado, como si fuesen las capas que existen en la atmósfera o las de abajo de nuestros pies hasta alcanzar el centro de la Tierra.

Es por todo esto que, lo que pensamos o creemos que es caos, accidentalidad, desorden, casualidades, equivocación, error, etc., lo sean, pero que todo esto está también previsto, para que cada pieza encaje de forma armoniosamente natural, y todo el engranaje de todo cuanto existe y forma al TODO (DIOS), funcione hasta en el más profundo de los caos, casualidades, errores, equivocaciones, etc., de forma naturalmente correcta y en perfecta, o imperfecta armonía, en su grandiosa avenencia del TODO con la NADA.

¿Qué pretendo deciros con todo esto? ¡Bueno, quizás algo, tal vez mucho, o acaso nada! A lo mejor que pase lo que pase, ya no tengo miedo. Y tal vez que, pase lo que pase, ya el temor me ha abandonado, porque sé que, suceda lo que me suceda, yo formo parte de este engranaje divino, que simplemente Dios está con mucha pericia ajustando, para que algún día quizás, no muy lejano, desee sentarme cerca de Él, en su reino Celestial. Así que ya sabéis todos aquellos que me perseguís y pretendéis darme un destino a vuestro caprichoso, malicioso y con injusto abuso de poder en, y desde vuestros lugares funcionariales del estado, que en vez de servir a los ciudadanos servís a los parásitos que desde siempre están chupando la savia, la libertad, la paz, el amor, la sangre y la vida, de todos los ciudadanos humildes de la Tierra, porque no sabéis hacer otra cosa, y, que, hagáis lo que hagáis, todo lo tiene Dios atado y muy bien atado, para que suceda lo que suceda, ni una coma, ni tilde de mi naturaleza y destino, queden fuera de lugar, a pesar de vuestro complejo artificial, que habéis montado en este injusto encierro de mi persona, en un centro clínico mental para discapacitados. Y no lo digo porque me sienta más importante que los discapacitados, enfermos, lisiados, etc., porque me identifico con todos los enfermos de espíritu o del cuerpo, y me identifico muy sencillamente con todos los que sufren. Aunque NO me identifico, porque NO quiero hacerlo, con todos los obreros y capataces, y poderosos, que injustamente nos hacen sufrir. Porque estos últimos, son los verdaderos parásitos de todos los humildes de la Tierra, y de todos los ciudadanos de a pie, como se puede deducir y llamar a los ciudadanos que con sus esfuerzo y cotidiana labor social hacen funcionar este mundo, aunque hoy en día estos ciudadanos dispongan de vehículos, coches, etc.


Cristo Maestro Andar.