jueves, 11 de diciembre de 2014

-ELREINO DE DIOS Y SU JUSTICIA (2). Y, POR SI ACASO NO ENTENDÍ MAL, DESPEDIDA-

EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA (2). Y, POR SI ACASO NO ENTENDÍ MAL, DESPEDIDA.
A 11 de diciembre de 2014.



En estos días se está hablando de una gran hazaña llevada a cabo por los políticos españoles. Desde luego es una gran gesta emprendida por nuestros más valientes cobardes delincuentes. Es una gran gesta emprendida desde la profunda maldad de unas almas humanas mezquinas, mentirosas, ladronas y asesinas. Y, como ya os tengo dicho varias veces, estas almas humanas se denominan capitalistas. Estas almas humanas que van de caritativas, de solidarias, de justas, de democráticas, de patrióticas, etc., se dicen y nos dicen, que son y que somos capitalistas. Y que el capitalismo, es el modelo social y político perfecto, el más democrático, el que nos provee de más libertad. ¿Pero libertad para qué? ¿Quizás la libertad de además, más que nada, dejarnos engañar como tontos? ¿Libertad democrática para aprovechar que de paso que somos tontos, manifestar también nuestra libertad para creernos estas mentiras? ¡Y, ya que tenemos tanta tonta libertad, aprovechemos ya de paso, para además engañarnos a nosotros mismos! ¡Así todavía los haremos más felices, tan felices como para que estén pensando que somos tan tontos, que nos alegramos muchísimo de que ellos mismos se suban el sueldo! ¿Pero cómo es posible que viviendo en pleno capitalismo, los empleados ganen más que sus jefes, que sus empresarios, y además hagan lo que les da la gana, se inventen las reglas y las leyes que les viene en gana, y se regalen gratuitamente las condiciones de trabajo, sobre las leyes, sobre los jueces, fiscales, abogados, etc., y, decidan estos empleados lo que van a ganar sus jefes, sus empresarios, etc., y, que decidan si van a dar trabajo a sus jefes, y, que decidan los empleados si sus jefes van a tener trabajo, si van a tener casa, y si la tienen, decidan sacársela, y, estos empleados decidan cuando tienen que morirse sus jefes, de frío, hambre, sed, calor, y, decidan estos empleados cuando sus jefes y empresarios, tienen que sufrir angustias de todo tipo, etc., mientras ellos están por encima de estas penosas condiciones? ¿Y, esto es capitalismo, o una buenísima mentira? ¿Y, esto es capitalismo o es un maravilloso chiste? ¿Y, esto es capitalismo o es una estupenda broma que nos están gastando para que no dejemos de reír y pasarlo de fantasía? ¡Porque los ciudadanos de un estado democrático y libre, son los verdaderos jefes de todos los funcionarios! ¡Porque los ciudadanos, son los jefes y empresarios de todos los funcionarios, desempeñen la función o el trabajo que desempeñen estos! ¡Por lo tanto, ¿qué clase de capitalismo es este donde los empleados ganan y tienen más privilegios que sus jefes, que sus empresarios, que somos todos los ciudadanos de un estado? ¡Si esto no parece un cachondeo, ¿qué es?! ¡Si esto no parece una fantasía, ¿qué es?! ¡Si esto no parece una broma y un chiste, ¿qué es?! ¡Pues tan claro como el cielo azul y la noche estrellada, que esto lo que parece y es muy evidente, es que los ciudadanos somos unos tontos muy democráticos y unos tontos muy libres! ¿Y, sabéis por qué? ¡Porque en un estado de derecho, capitalista, democrático y libre, los ciudadanos que somos los jefes y empresarios de toda clase de funcionariado, deberíamos tener unos sueldos más elevados que nuestros trabajadores, y, deberíamos tener mucho más privilegios! ¡Ciertamente tendríamos que tener unos sueldos más altos que los políticos todos, e incluso mucho más sueldo que todos los funcionarios de la Casa Real, y etc.! Y, si estos funcionarios, que tienen que servir al pueblo, no son capaces de crear empleo para todos, no son capaces de que todos sus jefes ciudadanos puedan vivir y morir con dignidad y satisfacción placentera, deberíamos suspenderlos de empleo y sueldo, y ponerlos en la calle, como ellos hacen con los ciudadanos. Y si es verdad, como dicen algunos de sus perros fieles, que están ahí por vocación y no por robar unos privilegios y sueldos que no se merecen, que ellos mismos, mientras exista un parado, un ser humano pasando hambre o sed, frío o calor, etc., que pasen por lo mismo. ¡Que para eso gozan de unos puestos de trabajo que no merecen, y son los responsables de que alguno de sus empresarios y jefes (ciudadanos), pase hambre, sed, frío, calor, enfermedad, etc.!

Quizás tenga que deciros algo, o quizás no.

Tal vez tenga que deciros algo, o tal vez no.

Acaso tenga que deciros algo, o acaso no.

¡Bueno, supongo que lo que voy a deciros no importa, o no os importe a la mayoría!

¡Puesto que, tan claro como el cielo azul y la noche estrellada, que, Dios hace dos días, me anunció un cambio muy drástico en mi vida!

¡Pero este mensaje aunque muy alto en el cielo claro de la noche estrellada, y por una estrella fugaz anunciada, Dios me ha dicho que estaba muy próximo el fin!

Sin embargo, yo no quería aceptar que fuese mi fin. Sino que prefería pensar y hacerme a la idea, que tal vez fuese el fin de esta etapa de mi vida tan penosa, triste, angustiosa y llena de soledad. Si. Quería convencerme de que no se trataba del fin de mi vida en la Tierra. ¡Y, ojalá que fuese así! Pero la verdad, la cruda verdad, es que pueda que mi plazo se haya agotado. Puesto que todavía albergo esperanzas y me halle equivocado al respeto, tal vez porque creo y pienso, que todavía me quedaría mucho por hacer en este mundo. Más quien manda y tiene el poder sobre mi vida, es Dios. Y, Él es quién decide cuando es el momento, y lo mejor, y lo más conveniente según su santa voluntad, y según sus santos planes. Y, si este es el fin de mi vida en la Tierra según su Voluntad, yo lo acepto humildemente, porque Él es mi Dios, el dueño de mi vida y el dueño de toda vida.

Si esto inevitablemente ocurre así, quiero despedirme de todos vosotros, amigos y enemigos, religiosos, ateos, supuestos buenos y supuestos malos, etc., sin ningún tipo de rencor por mi parte. Por la vuestra decididlo vosotros, que para eso tenéis el libre albedrío. Yo os deseo lo mejor a todos y que seáis felices. Más esto va a depender de vosotros mismos y de vuestra aptitud y comportamiento, y, sobre todo, va a depender de la fe. Por eso los religiosos que a voluntad incumplen los Mandatos de Dios sin arrepentirse, y los ateos, lo tienen difícil. Porque vuestra fe, aunque es fe verdadera en vuestras creencias e intereses, no es fe en Dios. No es la fe que salva. No es la fe que, hace que hombre al menos intente cumplir diariamente con los Mandatos de Dios, aunque no sea capaz de conseguirlo. Pero que al menos lo intenta y se arrepiente de sus errores, de su debilidad, de sus defectos, y reconoce su poca fe, que no le alcanza para tener el suficiente coraje y valor, como para cumplir con lo que Dios Manda. Esto a Dios le basta para perdonar. Porque Dios conoce nuestra naturaleza y cuán difícil nos resulta tratar al menos ser un poco buenos, y, cuán difícil nos resulta el cumplir con sus Mandatos.

Por si no volvemos a vernos, a escucharnos, a leernos, etc. Y, por si no volvemos a odiarnos, a despreciarnos, a ofendernos, yo ahora me despido de todos, volviendo por última vez a vosotros con todo mi corazón lleno de amor y de paz. Y os pido perdón a todos, los que os hayáis sentido molestados, reñidos y aludidos. Porque mi sana intención era esa, para haceros pensar y para que recapacitarais, a fin de que todos pudiésemos cambiar un poco y enternecer vuestro corazón lo suficiente como para que volvieseis vuestra vista hacia Dios y os arrepintieseis de nuestras aptitudes injustas y crueles con nuestros semejantes más desfavorecidos.

¡Desde este, y, desde todos los mundos donde llegue a encontrarme, me despido de todos deseándoos justicia, paz, amor y felicidad! Así, en este orden. Porque si antes no hay verdadera justicia, tampoco habrá jamás paz. Y, si antes no hay paz, tampoco habrá verdadero amor. Y, si antes no hay verdadero amor a nuestros semejantes, lo mínimo, como nos amamos a nosotros mismos, tampoco conoceréis la verdadera felicidad. Porque tan claro como el cielo azul y la noche estrellada, que, en esto consiste el reino de Dios y su Justicia. Y, para esto sirven los Mandatos de Dios si se llevan a la práctica diaria y cotidiana en nuestras vidas y los convertimos en una rutina alegre y gozosa. ¡Y esto, es lo más difícil de lograr en solitario y cada uno por su cuenta! ¡Pero si os unís en multitud y os apoyáis los unos a los otros, esto ya no parece imposible, ni os resultará tan difícil! ¡Os lo aseguro! ¡Pues de buena tinta lo sé, porque de buena Fuente procede esta sabia información! ¡Y, el reino de Dios y su Justicia, llega con esta generación! ¡Creedme, porque sabéis a ciencia cierta, que yo nunca os he engañado! ¡Así que arrepentíos de vuestros errores y pecados, como yo me arrepiento, porque no habrá más oportunidades para hacerlo, sino en esta generación!

¡Que Dios Todopoderoso perdone todos mis errores, pecados e incumplimientos de la Ley, porque en verdad humildemente mi Señor, me arrepiento! ¡Y si mi vida en este mundo toca a su fin, mándame mi buen Dios, unos ángeles de los Cielos a recoger mi alma, y si me has perdonado, me conduzcan hasta TI, mi buen Dios!

Cristo Maestro Andar.