martes, 4 de marzo de 2014

-2ªp ATRAPADO ENTRE LA TIERRA Y EL CIELO-

2ªp ATRAPADO ENTRE LA TIERRA Y EL CIELO.
A 28 de febrero de 2014..
Hola hijos míos.

Os llamo hijos míos, a los descendientes de Adán y Eva. Y entre estos a todos los que todavía tenéis esperanza y fe, en las promesas de Dios, y también a los que hayáis puesto estas esperanzas y fe, en mí.



¡Pero yo hoy voy a defraudaros, y a estimularos para que no volváis a creer en mí, ni a poner vuestras esperanzas, ni fe en mí! ¡Ponedlas en Dios, solo en Dios! ¿Y sabéis por qué? ¡Porque estoy cansado de aguantar todo tipo de persecuciones! ¡Persecuciones legales! ¡Persecuciones ilegales! ¡Persecuciones maliciosamente entramadas! ¡Persecuciones religiosas! ¡Persecuciones políticas! ¡Persecuciones sociales! ¡Persecuciones económicas, etc.! ¡Persecuciones a las que habéis puesto precio a mi vida! ¿Pero qué puedo esperar de los ángeles caídos, o de personas, de todo tipo de seres humanos, que disimulan sus amarguras detrás de todo tipo de fiestas, orgías, idolatrías, celebraciones, bebiendo, drogándose, fornicando y  desahogándose con mil millones de ocurrentes y compañerísimas, arguciosas*, y maliciosas maneras con el resto de seres humanos con los cuales la toman, y deciden que es mejor eliminar, porque simplemente son diferentes o no están de acuerdo con ellos, con su manera de corromperse, con su manera de invivir (malvivir, involucionar, suicidio espiritual, regresión al caldo de la vida básico e inconsciente, etc.), que no están de acuerdo con su manera de disimular que no son, lo que los demás esperaban de ellos, y sobre todo y más que nada, disimular que no son, lo que ellos mismos esperaban de sí mismos, etc.?

¡Después de llevar varios años de averiado mentalmente, y comprobar que las llaves inglesas habían desgastado y malgastado las tuercas de mis sentidos, y las potentes llaves fijas de presión, habían pasado de rosca casi todas mis tornillos, y haber empezado a recobrar y a echar mano, y, a rebuscar en el cajón de los trastos, tornillos, clavos, tuercas, arandelas, etc., apartando el polvo, la suciedad y las telarañas! Si. En ese cajón de los trastos de nuestras almas, donde uno rebusca muchas veces removiendo el pasado, tratando de encontrar el presente, para comprender o tratar de labrar, sembrar o tratar de ver si tenemos futuro. Si. En ese cajón de la inconsciencia, metí mi mano rebuscando en mi alma, un poco de mi conciencia, donde cayeron en mis manos unas fotocopias de unos apuntes realizados a mano en cualquier simple máquina de escribir, en los cuales se reflejaban los detalles para llevar un ayuno purificador de cuarenta días, que todo lo curaba: depresiones, enfermedades graves de todo tipo, canceres, etc. Bueno de esto que sigue, sobre los ayunos ya os dejaré leer en otro momento. Ahora tan solo os mostraré algunos relatos que hay entremedias y calcetines.

Yo aunque siempre había sido una persona muy decidida y valiente, serio y con una fuerte personalidad y carácter, desde niño. Y cuando llegué a cierta edad y la vida me maltrató violentamente, porque pensé precisamente que siempre sería fuerte y valiente, y que todo lo resistiría. Y no fue así. Sino que batalla emocional y sentimental, tras batalla, caía derrotado, como cuando cae la arena de un castillo que se levanta en la playa y al secarse esta, y, la azotan los fuertes vientos marítimos o secanos del norte, la arena superficial sale volando y empieza a desmorronarse el majestuoso castillo, quedando poco a poco, tan solo un montón de arena desperdigada por el suelo. Así se desmorronaba mi fuerte carácter, mi indomable valentía, y lo que pudiese quedar de mi entereza, de mi sentido común, o, simplemente todo lo que pudiese quedar de algo, de lo que había sido, y que pudiese recordar como propio, como mío, que pudiese darme o recordarme, algún tipo de satisfacción y reconocimiento. Nada quedaba de mí, ni de lo que había sido, ni de lo que pudiera imaginarme que era. Solo era un montón emocional y sentimental, de arena o tierra seca en el suelo, que cualquiera podía pisotear sin sentir remordimientos. Así había quedado y llegado a ser yo, mi yo. Por lo que ponía todo mi coraje, valentía, rabia, furia y desesperación, que podía hallar todavía escondidas en algunas células de mi alma, porque las de mi cuerpo no daban señales de sentir, ni de hacerme sentir hambre. Ni daban señales de estar ya muy vivas, ni con ganas de vivir. Pero sin embargo mi espíritu quería vivir, y quería que mi cuerpo sanara, para hallarme de nuevo y para encontrar, y encontrarme con todas aquellas buenas características y cualidades que antes me definían tan claramente, y que el duro mal tiempo de la vida las había borrado, como la intensa lluvia puede borrar el camino que dejan las lágrimas al recorrer las mejillas de un rostro interminable y que parece terminar dentro de uno mismo, en los más profundo de nuestro ser, donde caen estas lagrimas que ya se han secado cuando recorren el espacio y el tiempo que tardan nuestras emociones y sentimientos, en sentirse vacios, desesperados, mudos, solos, y sin esperanzas de consuelo o compañerismo donde saciar el hambre de amor, la sed de la paz, y el alivio de todos nuestros temores.

¿Por qué tengo que tener yo derecho alguno a expresarme libremente?
¿Por qué si estoy sano y cuerdo, tengo que tener la libertad de expresarme libremente?
¿Por qué si soy un demente, tengo que tener algún derecho de libertad de expresión?
¿Por qué si estoy cuerdo, no se me ha de mandar encarcelar por injurias?
¿Y por qué no, esté cuerdo o loco, si resulto injurioso, para todas vuestras conveniencias, no se ha de librar al mundo de mí presencia?
¿Tal vez me parezca a mí y a mis percepciones estúpidas o bobas, o cuerdas, o locas, o fingidoras de locura, o fingidoras de cordura, que el rey que ha tocado en este supuesto Estado de derecho democrático y libre, y supuesto Estado patriótico, parece un santurrón, un ignorante, un ser humano al que no se le podrían confiar ningún tipo de serias responsabilidades, si no fuese porque está rodeado de muchos asesores, expertos y entendidos de todos los tipos, formas y ramas sociales? ¡Debe ser una paranoia mía, o quizás una imagen esquizofrénica que mi cerebro se crea y se la cree! Menos mal, que con la imagen de este señor vuestro rey, no el mío, (porque yo tan solo tengo un Rey, Dios). Pues menos mal que con la imagen esquizofrénica que tengo de vuestro rey, no converso, ni me guía, ni me dice nada inteligente, ni me descubre ninguna sabiduría, etc., sino que más bien me da la ligera impresión de que es una imagen sin sentido de la realidad, ni sentido de saber a dónde se dirige, ni donde verdaderamente está, ni lo que hace. Y si pensar esto, o parecerme esto, se llama injurias a vuestro rey, detenedme con vuestras hordas de agentes de seguridad de su estado, encarceladme, o mandadme ingresar en un manicomio o centro siquiátrico, para que tanto en la cárcel , como en cualquier otra parte que me recluyáis, pueda morirme de una parada cardio-respiratoria, o me haya suicidado, o me aparezca al cabo de algún tiempo algún cáncer mortal, etc., al fin y al cabo, todos en principio o al final, ya sean los que realizan las autopsias, etc., que trabajan directamente o indirectamente, para su rey, estaría orgulloso de hacerle la pelota y servirle, y agradarle a cualquier precio, porque saben que tendrían alguna buena recompensa, etc., y todo se quedará en casa, y el trapo sucio que soy yo, se lava en casa, y aquí nunca ha pasado nada. ¡Que estamos en un país libre y democrático! Y regidos por su buen estado de derecho, ese derecho que les interesa y les sirve, y manejan a su antojo. ¿Pero por qué andarse con trapalladas y rodeos, y mejor simplemente mandarme desaparecer, sin más? ¿Acaso en este país no está lleno de perros fieles, que a una leve insinuación, o gesto de su rey, estaría dispuesto a ser un buen y ejemplar ejecutor, perseguidor, complicarme la vida, la existencia, etc., como sucede muchas veces? ¿Tal vez ni siquiera esto haga falta, porque existen tantos y buenos perros, que cazan por olfato y por darse el gusto y el placer, de perseguir con sus instintos más íntimos lo que mejor saben hacer, sin que su dueño siquiera los adiestre, ni manden, ni ordenen? ¡Bueno, pues esta es una buena oportunidad para ascender, para quedar bien, para progresar y subir, y llegar lejos en la vida, en vuestras vidas, no desperdiciéis, no desaprovechéis, ni despreciéis esta gran oportunidad, porque a lo mejor no tendréis o no se os volverá  a presentar otra como esta! ¡Adelante el futuro glorioso os aguarda si acabáis conmigo! ¿O, quizás no sea así, y después de que le hagáis tan enorme favor, para dar ejemplo de su buena justicia, os encarcelen y os hagan cumplir una buena, cómoda, arropada y tierna, estancia que os espera por parte de vuestros admiradores los que os toquen de carceleros? ¡Puesto que seréis sus héroes, aunque nunca lo manifiesten en los medios de comunicaciones, pero os lo demostrarán porque os tratarán como a reyes en sus cáceles! ¡Adelante, yo os animo y hacedlo, porque será el más grande y fácil negocio, que realizaréis en vuestra vida, y, al salir de la cárcel tendréis grandes recompensas y méritos, que no sabrá el público, pero que disfrutaréis y os hará que toda lo que resta en vuestras vidas será una maravilla, todo irá de perlas y vivir bien! ¡Así también yo sabré si tan solo he sido un pobre loco, un farsante, un desquiciado, o, soy el que Dios dice que soy, el Cristo esperado! ¡Ahora yo soy el más interesado en saber quien realmente soy, porque ya me he cansado ser o no ser, de parecer, o de no parecer, de ser Cristo o un un anticristo, de ser el verdadero, o un engañador, etc., y, si verdaderamente soy Cristo, nada podréis hacerme, y Dios y los ángeles de los Cielos, me protegerán de todo mal!
¿Acaso si viniese Cristo a este mundo, o, yo verdaderamente fuese Cristo, creéis de verdad, que me va a importar, que el rey de este país sea o aparente ser, listo, tonto, sabio, ignorante, supuesto bueno o malo? ¿De verdad creéis que a él y a vosotros os juzgaría por lo que parecéis u aparentáis, y que os serán perdonados vuestras faltas por ignorancia, o por despiste, o porque teníais tiempo para arrepentiros más adelante si es que realmente algún día eso de que Cristo vendría a este mundo fuese verdad, o, si yo fuese Cristo, más bien os juzgaría según el grado de responsabilidad que ostentáis en vuestros cargos sociales? ¿No lo sabéis? ¿Lo ignoráis? ¡Bueno, para esto NO hay que ser muy inteligente, ni listo, para adivinarlo, comprenderlo y saberlo, baste con saber lo que nos pasaría si tuviésemos un despiste, un olvido, un descuido, una ignorancia, una inocente irresponsabilidad, etc., cuando conducimos nuestros vehículos y nos pilla un radar, nos observa un agente del tráfico que vigila atentamente que el rey de este Estado y su familia, que tienen parte de sus negocios en las multinacionales de los seguros, no sufran pérdidas por los accidentes, y mucho más si hay muertos, que les dan tanta pena y lástima, y hacia los cuales muestran tanto amor y cariño, si se nos ocurre morirnos de un accidente de tráfico, pero que no dan tanta pena ni lástima, ni merecen su cariño y protección, si los muertos ocurren en otro tipo de desgracias producidas por las injusticias con que tontamente e ignorantemente nos gobiernan!
Ya lo veis, yo no puedo ser el Cristo esperado, porque soy grosero, faltón e irrespetuoso, y según vosotros Cristo es bueno y perfecto, porque se parece a su Padre Celestial.
¿Y si os dijese que para que tengáis las más firmes bases para seguir creyendo que soy un falso profeta, un falso cristo, un embaucador de almas y conciencias para desviaros hacia el mal, para torcer vuestros puros y sanos caminos, y conduciros hacia el Diablo, y para convenceros de que, Dios también es bueno y malo, también es justo e injusto cuando quiere, también ríe y llora, también es perfecto e imperfecto, etc.? ¡Estas cosas os las digo, para que todos los que me odiáis, ignoráis, despreciáis, etc., y para todos los que podríais admirarme, amarme, seguirme, etc., NO lo sigáis haciendo, porque yo no quiero seguidores, no quiero admiradores, no quiero adoradores, ni quiero votantes, ni quiero santurrones de turno, ni quiero ni deseo nada de vosotros, ni necesito nada de vosotros, más que lo que Dios quiere y desea de vosotros, y es que hagáis su Voluntad. ¡Porque no estáis haciendo la Voluntad de Dios, y ni siquiera lo intentáis! ¡Sino que la única voluntad a que dedicáis vuestras vidas está bien a la vista, y por ello estáis siendo juzgados! No estáis siendo juzgados, por vuestras oraciones, por vuestros rezos, por vuestras adoraciones, por vuestros cultos, por vuestras religiones, o por vuestros supuestos cumplimientos de los Mandamientos de la Ley de Dios, porque si los cumplieseis, se notaría, se sabría, se manifestaría públicamente y todo el mundo vería con asombro cómo se estaba cumpliendo en tal o cual sitio o comunidad, la Voluntad de Dios. ¡Pero no es así! ¡En ningún sitio determinado de este Planeta y mundo humano, existe lugar donde se esté cumpliendo la Voluntad de Dios, como tampoco existe ningún colectivo humano religioso, moral o ético, donde se esté cumpliendo la Voluntad de Dios en este mundo humano! ¿Y sabéis por qué lo sé? ¡Porque donde se cumple la Voluntad de Dios, se manifiesta su Justicia! ¡Y si en este pequeño Mundo se manifestase la Justicia de Dios! ¿Creéis qué pasaría inadvertido este lugar o colectivo de gente si llamar la atención de los medios y de los poderosos? ¿Verdaderamente creéis que si existiese un colectivo o lugar de este mundo, que estuviese haciendo la Voluntad de Dios, no sería lo más grande, maravilloso y llamativo, de este pequeño mundo humano? ¿Todavía os gusta soñar y jugar a engañaros hipócritamente creyendo que alguno o algunos, estáis en el camino correcto, en el camino trazado por Dios, en el camino de la Verdad, en el camino de la Vida? ¿Si así es, en que os diferencias de los demás colectivos humanos, por las zonas geográficas, por el color de vuestra piel, por vuestra educación, vuestros títulos, por el lugar afortunado o infortunado, en que os ha tocado nacer o vivir, por la iglesia o religión que practicáis, por las distintas oraciones, por los distintas adoraciones, rituales, por las distintas predicaciones y conferencias que dais muchos o muchos seguís, que os pongáis o no el futuro chip satánico o marca de la Bestia Apocalíptica, etc.? ¿Todas estas y más diferencias, y etc., y etc., y etc., son las que os diferencian y hacen que unos seáis más verdaderos que otros, o más escogidos que otros a los ojos de Dios? ¿Verdaderamente creéis que si juntáramos todas vuestras diferencias religiosas, sociales, morales, éticas, económicas, políticas, etc., darían como resultado: “LA VOLUNTAD DE DIOS”? ¿A quién pretendéis engañar a Dios, o a Cristo? ¿Cómo se puede ser tan tonto, estúpido, imbécil, ignorante, listo, inteligente, sabio, predicador, pastor, policía, soldado, político, empresario, rico, gobernador, senador, diputado, ministro, vicepresidente, presidente, jefe del estado, rey, lacayo, súbdito, pobre o desgraciado, para comprender algo tan simple, como que, que por mucho que os engañéis a vosotros mismos y a los demás, no se puede engañar a Dios, ni a Cristo?

Y para vuestra satisfacción, y apara vuestro regodeo, y vuestro malicioso gozo, para que os reafirméis en vuestras creencias y todavía tengáis más y más pruebas, para repudiarme, despreciarme y asquearme, y averiguar lo vil, lo bajo que soy, lo impuro de que está compuesto mi ser, o del mal, donde se esconde mi supuesta ruin personalidad satánica, y lo mierda que soy, y la grosería que supuestamente puede estar y brotar del corazón de un maligno demonio, ¡aquí estoy! ¡Cierto, es verdad, así también soy yo!  ¡Y ese y este, soy yo! ¿Contentos? ¿Al fin satisfechos y complacidos? ¿Por fin respiráis aliviados y vuestras almas bailan gozosas? ¡Pues me alegro por vosotros! ¡Disfrutad, alegraos, gozaos, dad cánticos benditos de júbilo a vuestros dioses diferentes y haced la voluntad cada uno a  su manera y según le apetezca, porque al fin tenéis verdaderos motivos para ser felices, porque me habéis descubierto! ¡Habéis descubierto a un según vuestras particulares y diferentes éticas, diferentes morales, iglesias, religiones, creencias, ritos, adoraciones, predicaciones, conferencias, charlas, etc., un demonio que se hacía pasar por nada más y nada menos, que por Cristo! ¡Y qué os digo y también os vuelvo a decir, para que os escandalicéis y os reafirméis en vuestras falsas convicciones, que Dios también es malo! ¡Y qué os vuelvo a repetir que Dios también es injusto! ¡Y que también os vuelvo a decir que Dios también es cruel! ¡Veis, según vosotros tan solo un demonio podía decir o pensar estas cosas de Dios! ¡Alegrad vuestros corazones y dad saltos de alegría, por fin según vosotros habéis descubierto a un mentiroso que os engañaba a muchos, y a otros más, jamás les he llegado a engañar, porque permanecían en su santa fe, en su recto camino, en su santo lugar, en su fe verdadera que tan solo daba el fruto a sus conveniencias mundanas! ¿O, es que vuestros frutos servirían para alimentar el estomago de Dios, o tal vez, le producirían vómitos? ¿Ciertamente lo sabéis? ¿Estáis seguros de vuestra fe? ¿Estáis seguros de vuestra moralidad? ¿Tan seguros estáis de lo que hacéis es cumplir la Voluntad de Dios? ¡Pues seguid así! ¡Yo mientras tanto seguiré diciendo que Dios es malo, es guapo, es feo, es limpio y a veces sucio, es bueno y a veces malo, siempre es santo y a veces no, etc.! ¡Y lo digo porque yo amo a Dios! ¡Y lo digo porque este es el Dios que se comunica conmigo y es el Dios que me ama y me quiere, y protege cuando quiere y muchas veces cuando lo necesito mira hacia otro lado! ¡Este es mi Dios verdadero! ¡Este es mi Dios Único y Santo! ¡Este es mi Dios todopoderoso y salvador! ¡Y le doy gracias a mi Creador, por hacerme a su Imagen, y, Semejanza! ¡Por ello Dios dijo en Génesis después de que Adán fuese conocedor del bien y del mal: “Ahora el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y del mal”! ¿Comprendéis los tontos y los listos, los ignorantes y los supuestos sabios, los pobres o los ricos, los supuestos verdaderos creyentes o los ateos, los predicadores o los escuchadores, los empresarios y los obreros, los supuestos buenos y los malos, lo que Dios decía con estas sencillas palabras que brotaban como agua fresca y pura, de su corazón sincero, honrado y honesto, que, no encierran ningún tipo de misterio insondable, ni incomprensible, ni indescifrable, ni ininteligible, o, que sea tan sutil que sea indetectable e intangible para nuestra conciencia e inteligencia más ordinaria? ¿Es tan difícil de entender que Dios con estas palabras estaba reconociendo que no solo era conocedor del bien, sino que, también era conocedor del mal? ¿Y Dios por qué era tan buen conocedor del mal? ¡Yo os lo diré a vosotros, lo diré para todos los tontos y para todos los listos, sabios, pastores, sacerdotes y borregos! ¡Dios era tan buen conocedor del mal, porque cuanto mejor conocedor del mal se es, mejor conocedor del bien se es! ¿Seguís sin comprender santurrones de turno y sus seguidores todos los aprendices santurroncillos y san turroncillos?

¡Y yo soy malo y bueno, porque Dios me ha creado a su Imagen y Semejanza!

¡Y yo puedo ser verdadero o un falso, porque mi buen y grandioso, y poderoso Creador, me ha hecho a su Imagen y Semejanza!

¡Y doy gracias a mi Dios, por haberme creado, sucio o limpio, feo o guapo, ruin, malvado u honrado, tal vez asesino, ladrón, o mentiroso, quizás engañador, estafador, falso o fiel, porque así, tengo la oportunidad de conocer todo lo malo y todo lo bueno! ¡Y porque así mi Dios, me ha capacitado de un maravilloso y grandioso poder, para discernir lo bueno de lo malo! ¿Cómo se podrían superar todos los defectos e imperfecciones, si no los conocemos, si no sabemos lo que son, si no podemos tomar conciencia de que existen, y donde verlos reflejados, donde observarlos y estudiarlos, si no los reconocemos?

¡Oh mi gran Dios, gracias Señor! ¡Oh mi buen Creador que me has hecho a tu Imagen, y, Semejanza, para que algún día Señor, pueda seguir tus huellas marcadas en el infinito de mi alma!
¡Señor mi Dios verdadero y santo, y todopoderoso, sabes que te seguiré, seguiré tus pasos allá donde vayas, y te seguiré hasta donde mis fuerzas me alcancen, y seguiré siendo malo o bueno, ladrón o asesino, verdadero o falso, mentiroso o hipócrita, justo o injusto, para que siempre sepa distinguir el bien del mal, para que siempre tenga conciencia del bien y del mal, para así mi Dios, jamás pueda extraviarme del camino que me has dejado marcado, dispongo del compás, de la mejor brújula que me servirá para guiarme y saber qué rumbo tomar! ¡Halle donde me halle, en el lugar del infinito de las estrellas que me halle, en el mundo más cercano o lejano de todas las existencias habidas y por venir, me has dejado, me has dotado, de la poderosa herramienta de la virtud que significa haber sido Creado por tu santa mano, a tu Imagen, y, Semejanza, hasta que llegue el día, en que estas herramientas sepa manejarlas a conveniencia tuya, y para que sin lugar a dudas de ignorancia, o inexperiencia, o impericia, sea un experto conocedor del bien y del mal, como para que nunca me equivoque, y, confunda por ignorancia, el bien con el mal, y el mal con el bien, y, para que siendo un experto conocedor del bien y del mal, jamás siguiendo tu santa Voluntad, permita que el mal supere nunca al bien, porque esta es tu verdadera Voluntad al habernos dotado y creado, con la capacidad sabia de ser conocedores del bien y del mal, con la capacidad inteligente y sabia, y experta, de tu Imagen, y, Semejanza!
Cristo Maestro Andar.


*ARGUCIOSAS: Argucias maliciosas, endiabladas, argucias espumosas, argucias gaseosas, argucias enajenadas, argucias picantosas, argucias asquerosas, etc.