EL DESTINO.
Quiroga
a 07 de octubre de 2023.
Miro
al cielo y observo una extraña señal, y, de momento no sé descifrarla. Algunas
si me son descifradas y saber lo que va a ocurrir, pero otras, muchas otras,
no. Y, no es la primera vez que me ocurren situaciones parecidas, y, no solo de
visiones. Sin embargo, a veces sin tardanza, algo ocurre, con referencia a mis
percepciones místicas. Y, me quedo pensando, que cómo es posible, que estas
experiencias místicas me sean anunciadas antes de que estas se manifiesten en
este mundo y en esta realidad. Y, la única respuesta que encuentro a través de
tantas experiencias y años, es que, el destino ya está escrito y diseñado,
desde un futuro, desde el futuro, desde todos los futuros. Pero, qué triste me
resulta sobrellevar estas experiencias, que por muchas, algunas son nefastas,
y, que después de haberme sido anunciadas anteriormente a que estas se
manifiesten, cuando estas se producen, me dejan un profundo y doloroso, pesar.
Pues muchas de estas experiencias místicas me afectan personalmente o a mis
familiares más cercanos. Y, vivir algunas desgracias que me suceden o suceden a
mis seres queridos, y, de que alguna forma me han sido anunciadas místicamente,
sin que las sepa interpretar, ni moderar, ni intervenir, hasta que suceden, es
muy doloroso saber que no he podido intervenir, para actuar y cambiar, o
evitar, tales sucesos. Es muy doloroso saber que he tenido tal conocimiento, de
que algo terrible o doloroso, va a suceder, y no saber cuándo, ni a quién. Y,
esto me hace comprender que ya nuestro destino, nuestros destinos, ya están
escritos. Ya están filmados, Ya están registrados en nuestras genéticas, en
nuestras vidas aun antes de dar el primer paso en esta realidad y en este
mundo. Aun antes de tomar la primera bocanada de aire en este mundo, ya está
registrado en nuestra genética, nuestro destino. Todo nuestro destino. Cada
paso, cada sentimiento, cada emoción, cada pensamiento, cada acierto y cada
error, etc., todo, todo, está ya escrito, filmado y registrado, en cada uno de
nuestros genes, en cada una de nuestras células, en cada uno de nuestros
huesos, en cada órgano, en nuestra piel, etc. Tan solo nos queda por elegir a
través de nuestro libre albedrio, que para colmo, también ya está escrito y
bien registrado, en nuestro destino.
¿Qué
opciones nos quedan entonces? Pues tan claro como el cielo azul y la noche
estrellada, que, cada cual, en su papel, en su sitio, en su posición, etc., ser
lo mejores que podamos ser, por lo menos para, que nuestro destino sea, el que
tenga que ser.
Maestro
Andar.

