LA HISTORIA DE UNA PARÁBOLA.
Quiroga
a 28 de agosto de 2023.
Parábola
de Génesis: …4. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5. sino
que sabe Dios que el día
en que comáis
de él
serán
abiertos vuestros a ojos y seréis como dioses, conociendo el
bien y el mal. 6. Y
vio la mujer que el árbol
era bueno para comer, y que era a agradable a los ojos y deseable
para alcanzar la sabiduría;
y tomó
de su fruto y comió;
y dio también
a su marido, el cual comió así
como ella. 7. Y fueron abiertos los ojos de ambos, y supieron que estaban
a desnudos…
Este
es el principio de esta parábola de la cual yo os voy a contar su verdadera
historia resumiendo y dejar de dar rodeos teológicos.
Bien,
resumiendo, la Serpiente Antigua o Satanás, tan solo, era un ángel caído, el
cual Dios había arrojado a la Tierra, y, en Génesis se nombra cuando Dios creó
al hombre macho y hembra. Pero prestad bien atención a esto que os estoy
recordando. Éstos eran los primeros seres humanos que Dios creó, pero no eran Adán
y Eva, puesto que, a éstos, Dios los creó después, tomando tierra, o
barro, (Simbólicamente, esta tierra o barro, que Dios tomó para formar a Adán,
eran precisamente los anteriores seres humanos o hombres, que ya El Eterno, había
creado. Pero Adán se diferenciaba de los demás seres humanos, porque, Adán,
llevaba a diferencia de los demás seres humanos creados anteriormente, el soplo
de vida, o, genética más directa y reciente del propio Dios).
Luego
resumiendo de Génesis, os diré que, Eva engañada por la serpiente antigua o
satanás (ángeles caídos), comió del árbol del bien y del mal (tuvo relaciones
sexuales con un ángel caído, y fruto de estas relaciones nació Caín, y que
significaba que era el fruto de la tierra, hijo descendiente de un ángel caído y
de Eva). Pero más adelante, Eva vio que el fruto de la tierra era bueno, tentó
a Adán, para tener relaciones sexuales con Adán, de las cuales nació Abel.
Y,
es por esto, que los frutos (hijos, descendientes), que Caín ofrecía a Dios, no
le eran agradables. Pero no así los frutos de Abel (hijos, descendientes), si
eran aceptados con alegría por Dios. Porque en verdad, que estos frutos
(descendientes), eran agradables a Dios, porque si llevaban más carga genética
divina, que de los frutos (descendientes), de Caín, que eran los verdaderos
descendientes de Eva, con la Serpiente Antigua o Satanás (ángeles caídos,
arrojados a la Tierra por Dios).
Y,
de esto podemos deducir que los Saduceos y Filisteos, son descendientes de
Caín, y, que mezclados genéticamente con los antiguos Israelitas, son los que
en todos los tiempos, fueron los que persiguieron, torturaron, encarcelaron o
mataron, a muchos profetas de Dios, y, al verdadero Mesías Jesucristo. Y, los
cuales en nuestros días se niegan a reconocer a Jesucristo, como al verdadero
Mesías, que vino hace aproximadamente 2000 años. Y, que está siendo esperado
por los verdaderos descendientes de Abel, que son los que forman el verdadero
pueblo de Dios y que este se haya esparcido actualmente entre todos los pueblos
y nacionalidades, de la Tierra.
Más
os digo que, los verdaderos descendientes de Caín, los Saduceos y Filisteos,
asesinos de profetas y de Jesucristo, se hayan en nuestros días resucitados, y
son los que actualmente en este mundo encabezan supuestamente el actual pueblo
de Dios, pero que, en esta ocasión, no tendrán la opción, de perseguir y matar,
al verdadero Mesías y Jesucristo, esperado. Sino, que, tan claro como el cielo
azul y la noche estrellada, que, esta vez Jesucristo, viene a Juzgar a estos
poderosos actuales y mandamases de nuestro mundo (Saduceos y Filisteos), para
hacer verdadera Justicia, y, volver este mundo del revés, al igual como se le
da la vuelta a un calcetín, para, convertir la injusticia en justicia. Y, para
erradicar la desigualdad, la pobreza, el hambre, la enfermedad, los mayores
sufrimientos y dolor, etc., entre todos los seres humanos. Y, para que la base
de este Paraíso sean los Mandamientos de la Ley de Dios.
Por
fin un verdadero Paraíso, donde las lágrimas y los sufrimientos, sean convertidos
en alegría y felicidad. Y, ya, por fin, los oprimidos hallaremos descanso y
paz.
Maestro
andar.
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