jueves, 19 de junio de 2014

---OS LO HABÍA ADVERTIDO---

OS LO HABÍA ADVERTIDO.
A 18 de junio de 2014.
Hola hijos míos.



Recuerdo qué, cuando con toda mi ilusión, hace cuatro años os prometí que el Dios del Cielo regalaba el campeonato del mundo de futbol a todos los españoles (“ -UN REGALO DEL DIOS DEL CIELO PARA LOS ESPAÑOLES-“ ungranmonte.blogspot.com”), y, os aconseje que después de ganar el partido de la final de la Copa del Mundo, que haría campeones a nuestros jugadores, estos debían agradecerlo haciendo un saludo de agradecimiento desde el centro del campo de juego, mirando al Cielo. Pero, vuestro orgullo y soberbia humanas, alimentadas por vuestros dirigentes y consejeros, hizo que en vez de dar gracias a Dios, lo despreciarais, y dedicarais vuestros triunfo, a vuestras mujeres, hijos, entrenador, falsos dioses, etc., y, alimentar en vuestros débiles corazones sin fe, las ilusiones de demonios amariconados, con la consigna de nenazas, que alguien de las altas jerarquías, educado a la norteamericana, cantando en los próximos partidos, eso de: “A por ellos, ooee,…etc.” Pero esto no fue todo, sino que muchos cuando marcaban un gol, levantaban dos dedos señalando el Cielo. Y, dos dedos separados, ya sea de la misma mano, o, un dedo de cada mano, representan los cuernos del Diablo, los cuernos de cualquier bestia. Representaban los cuernos de la bestia que lleváis dentro. Y, dedicando vuestros triunfos, y supuesta alegría y felicidad, al mal, al Diablo y a  su dueña Lucifer, su poderosísima y bellísima compañera. Y os lo advertí, que si no dedicabais el triunfo a Dios, que os lo tendría en cuenta, y ahora veis el resultado. NO el resultado de mi venganza, sino el resultado de mi desamparo, de mi falta de apoyo. Debido a lo cual, volvisteis a ser, y a ocupar el lugar futbolístico que os correspondería sin mi apoyo, y sin mi fe en vosotros.

No me alegro de que hayáis sido eliminados, porque mis sentimientos están más cerca de los españoles que de ninguna otras gentes, porque nací español y eso conlleva además de la genética, unas tradiciones, costumbres, una forma de pensar, de sentir y de vibrar, con todo lo que significa ser español, y por esto, tan solo por esto y por eso, estoy triste. Triste porque yo también he perdido. Triste por vuestra poca fe. Y triste porque habéis rechazado y despreciado a Dios, después de haberos regalado la gloria de este mundo.

Sin más y haciéndoos saber que os acompaño en el sentimiento de tristeza y derrota.
A pesar del desprecio con que me ignorasteis, en la celebración de vuestra pasada gloria de aquel día de hace cuatro años, os mando un cariñoso y reconfortante saludo.

Cristo Maestro Andar.