sábado, 24 de marzo de 2012

---LUCIFER, DIABLO, SATANAS, SERPIENTE ANTIGUA---

Lucifer, diablo, Satanás, serpiente antigua.

A 08 de marzo de 2012.

Hola hijos míos.

Recuerdo trozos de ensueños del pasado o quizás sean invenciones de mi alma, o tal vez, sean simplemente porciones de memoria de ciertos pasajes de mi niñez ¿pero si todo esto ha sido una realidad del pasado, como es que, al recordar, simplemente al acordarse, vuelve a formar parte de la realidad del presente? ¿Acaso la realidad sea algo más que las experiencias del ahora? Pues, sean del tiempo que sean nuestras memorias, nuestros recuerdos, vuelven a vivirse con nítida realidad en nuestro continuos presentes, en nuestros continuos ahora, de manera que generalmente el pasado, todo nuestro pasado, siempre está en la realidad y en el presente de forma inconsciente, aunque nosotros tan solo tengamos a veces pequeños recuerdos de algunas experiencias, aunque, nuestra memoria tan solo sea consciente de algunas cosas que quedaron más impresionadas en la retina de nuestra alma, o simplemente, porque parecen aflorar de nuestro interior de forma espontanea, al igual, que muchos yacimientos o fuentes que se habían secado por falta de lluvias y que, al empaparse de nuevo la tierra de las lagrimas de mis ojos que se habían evaporado y, que caen hundiéndose en la profundidad de las raíces de la vegetación huyendo de mi tristeza, el agua, vuelve a fluir limpia y purificada en los manantiales, dando chispeantes y lucidos brillos de diamante cuando, el Sol se refleja en sus alegres y juguetonas gotas que, se apretujan y empujan con delicioso placer refrescante para, apagar la sed del hambriento de vida.

Recuerdo que cuando era niño tuve unos grandes dolores en mi vientre y cuando me reconocieron los médicos dijeron que era una apendicitis que había que extirpar inmediatamente, a lo cual mis padres estuvieron conformes puesto que mi vida corría grave peligro. Lo mismo ocurre con numerosas personas cuando tienen graves enfermedades que amenazan sus vidas, y, cuando hay que extirpar, operar y extraer el mal fuera del cuerpo para salvar la vida, y, así volver a tener más oportunidades para seguir debatiendo entre las experiencias del bien y del mal, para estar mejor dotados para no que solo sobreviva nuestro cuerpo, sino, que es más importante que sobreviva el alma a través de los milenios y si es posible eternamente. Más si el hombre es capaz de hacer por amor cualquier cosa por salvar la vida de sus hijos, ¿que no sería capaz de hacer Dios por su seres más queridos? ¿Que no sería capaz de hacer Dios por su ser más amado? ¿Que no sería capaz de hacer Dios por su Ángel más bello y amado, que se había enfermado gravemente y se hallaba en peligro de muerte eterna?

¿Acaso Dios con todo su poder no era capaz de extirpar, de operar y extraer aquel mal que devoraba a su ser más amado? ¿Acaso Dios no es el ser más maravilloso, el más sublime, el más misericordioso, el más solidario? ¿Acaso Dios no es la fuente inmensa y eterna del amor? ¿Cómo iba entonces a permitir que una grave enfermedad matase aquella gran parte de su amor depositado en aquel ser tan maravilloso que había creado? No, Dios en su maravilloso amor, no es quien abandona a sus criaturas amadas ante sus debilidades y enfermedades, por lo que, al igual que un padre humano da autorización al cirujano para extraer el mal del cuerpo de su hijo gravemente enfermo, así Dios en su amor perfecto, arrojo a su ser más querido al hospital Tierra, para que le fuese extirpado, operado y quitado aquel mal mortal que amenazaba su vida eterna. Así de esta manera, aquello que se había perdido, se había podido encontrar de nuevo. Así, todo aquello que se había perdido se había podido recuperar, se había hallado de nuevo. Así de esta manera, su ser más querido volvería del hospital Tierra sano y salvo de nuevo a su lado, para disfrutar del amor eterno de Dios.

Así fue como Dios introdujo a Adán en el hospital Tierra, para operarlo extrayendo de Él, la parte de su luz cegadora, quitando de Él, la luz que se había vuelto tan intensa al querer ser igual que Dios, que cegaba sus ojos y se desvió del camino de la cordura y la verdad, precipitándose en la soberbia locura de igualarse con su Creador, de ser igual que Dios. Más Dios que en su amor perdona y comprende toda enfermedad, quitó del cuerpo de Adán, aquella luz cegadora, aquella luz tentadora, aquella luz soberbia, aquella luz manejada por los instintos de todo ser vivo, aquella luz que motiva a caminar, aquella luz que muerde el talón del hombre y este para superarse constantemente debe aplastar con su pie, aquella luz reflejada en los ojos de la serpiente que tienta, incita, reta, y muerde venenosamente el espíritu del hombre, para que este se supere continuamente.

Así pues Dios extirpó aquella luz cegadora y enfermiza de Adán y creó a Eva, de esta manera Adán, ya no estaba cegado por una grandísima luz de soberbia, sino que, ahora podía ver dos luces. Ahora Adán y sus descendientes podían ver dos luces en vez de una, podían ver la Luz de Dios por un lado, y la luz de la soberbia o luz de la serpiente, o luz de los instintos de todo ser vivo, por otro lado. Así, Adán y sus descendientes podían distinguir dos luces, la luz del bien y la luz del mal. Así Adán y sus descendientes podían apreciar dos luces diferentes y escoger libremente el camino a seguir, así, de esta manera, el ser más querido y amado por Dios podría sanarse y retornar a su lado algún día, acompañado de todos sus sanos hijos, mientras que la enfermedad sería extirpada y anulada. Aquella enfermedad, aquella luz que ya no era cegadora, pero que también alumbraba otros caminos a la humanidad, había sido depositada en Eva y en todos los ángeles caídos, para que como serpiente venenosa mordiese, tentase y motivara a los hijos de Adán a decidirse por seguir la luz de Dios, o, por seguir su tentadora y placentera luz injusta y caprichosa, inclinada al mal, al desorden, a la corrupción y a toda rebeldía contra Dios.

Es por todo esto que os acabo de decir, que, la luz cegadora que ha sido operada y quitada de Adán, está representada por una mujer portadora de una antorcha, como la que está representada por la Estatua de la libertad de Nueva York, y, que es la portadora de la luz que ciega y tienta al hombre, que le pone a prueba y le muerde con su veneno de rebeldía hacia Dios. Veneno, que ha envenenado a los hombres con la gran mentira llamada libertad, pero que es una gran mentira, pues esta libertad significa esclavizarse a los instintos animales e irracionales. Esta falsa libertad significa rebeldía contra Dios, significa rebeldía contra el bien, significa rebeldía para estar sanos y curados de un mal que es mortal para el alma. Esto no quiere decir que la mujer, toda mujer sea el mal, pues Adán y sus hijos, simplemente tienen que dominar el mal, someterlo, doblegarlo de nuevo a la voluntad de Dios, y así poder regresar de nuevo al Cielo, pero, para eso antes, hay que recuperarse de esta larga operación medica realizada por Dios, y de la cual, todavía estamos convalecientes en este mundo, y para ello, tenemos que demostrarle a Dios que, nos hemos recuperado y sanado, viviendo aquí en la Tierra, al igual que viviremos en los Cielos, es por esto, que, voy a levantaros de nuevo aquí en la Tierra el reino de Dios, o Paraíso, para demostrarle a nuestro Creador que estamos curados, y podemos volver a los Cielos a su lado, y, no hay mejor prueba de que los hombres se han sanado, que con la demostración práctica de una vida en la Tierra, al igual que la que será luego en los Cielos, y para ello, tendremos que demostrarle a Dios durante varias generaciones, que, nosotros estamos curados y sabemos vivir en la Tierra ya igual que vamos a vivir de nuevo en el reino de Dios, y que Adán, el Padre de la humanidad, regresa al lado de Dios de nuevo como su recuperado, y sano, ser más querido y amado. Pero antes que todo esto suceda, nos espera la gran batalla anunciada en las Sagradas Escrituras, donde pelearán los verdaderos hijos de Adán, ayudados por los ángeles de los Cielos, con los rebeldes y seguidores de la luz rebelde. Luz con que las mujeres rebeldes guían a los suyos, a su huestes del mal, y esta luz cegadora y enferma sigue siendo la luz soberbia que cegaba y tentaba a Adán a ser igual que Dios, por eso, en este mundo, y a escala humana la mujer no solo quiere ser igual al hombre, sino que en su luz enferma y cegadora se cree superior, al igual que Adán cuando estaba enfermo y cegado en el Cielo, se creía igual a Dios. Más Escrito está que serán vencidos, y las Sagradas Escrituras se cumplen, quieran o no los rebeldes hacia Dios.

Dios del Cielo (Cristo Maestro Andar)

¡Acudid a la llamada de vuestro pastor, levantaos ovejas mías!

¡Acudid a la llamada de vuestro Padre, despertad y levantaos hijos míos!

¡ACUDID A LA LLAMADA DEL DIOS DEL CIELO!

¡Manifestaos por la justicia social, por la igualdad social y económica, por la paz, por el amor, por la libertad y por vuestra felicidad, todos los domingos a las 13 horas por toda la Tierra! ¡Así se conocerán mis ovejas, mis hijos, mis santos, así se conocerán mis ángeles, así os reconoceré, y, así, sabré que me reconocéis, y, que, no os avergonzáis de mi, pues quien se avergüenza de mi, se avergüenza del bien, y, se avergüenza de todo lo que está Escrito en las Sagradas Escrituras, y, además se avergüenza de llevar parte de mi genética Divina, y, además es cómplice del mal que domina este mundo!

¡POR UN SOLO PAIS, EL MUNDO! ¡POR UNA SOLA BANDERA! ¡POR UN SOLO IDIOMA! ¡POR UN SOLO DIOS!

Os quiero hijos míos. Justicia, paz, amor y felicidad.-Dios Poderoso (Cristo Maestro Andar)

Mandar a todo medio de comunicación, organismos, ONU, políticos, religiosos, iglesias, ONG, sindicatos, Internet, etc., nacionales e internacionales (Traducir a otros idiomas)

(Más información en: cristo.webblog.es, ungranmonte.wordpress.com, ungranmonte.blogia.com, ungranmonte.blogspot.com)