martes, 2 de febrero de 2010

-EL HOMBRE FUERTE, EL HOMBRE DÉBIL-

El hombre fuerte, el hombre débil.







Pontevedra a 02 de febrero de 2010.






Hola hijos míos.






Recuerdo que cuando tenía sobre seis años de edad, uno de mis familiares o allegados, no recuerdo ahora quien, me regaló un aro de rueda de bicicleta, sin radios ni nada más, simplemente el aro, de alguna vieja rueda, que había quedado inservible, etc., y, que, en aquellos tiempos para los niños humildes, era ya, un gran y lujoso juguete, el cual ayudado por un pequeño palo o vara, hacías rodar, y corrías tras ella, más feliz, que si fueses viajando en la más moderna y lujosa nave espacial. Y, estando yo, con la pandilla de niños, de mi barriada de casitas de marineros y derivados de la pesca, no recuerdo ahora muchos detalles, pero, el jefe de la pandilla, que era de aquella el más fuerte y el más dominante, y que me doblaba en edad, ya que yo, era el más benjamín de toda la pandilla, se metió conmigo, me increpó y empezó a darme ordenes, tal vez motivado, por los celos o envidia, de que yo poseyese un aro de bicicleta. El caso fue, que yo, no le obedecí, pues ya de bien pequeño, no era nada fácil doblegar mi voluntad, ni con amenazas, ni con palizas. Yo, tan solo obedecía a mis padres y personas mayores de mi entorno, fueran familiares, parientes o conocidos, aparte de eso, a nadie. Por lo que, el jefe de la pandilla, al ver que no conseguía humillarme con sus ordenes, muy enfadado y airado, delante de todos los niños, me zarandeó, me empujó, y me arrancó el aro de bicicleta de las manos, y con todas sus fuerzas, lo lanzó rodando cuesta abajo entre un barranco de maleza, rodando hasta que se perdió de vista, y, jamás pude encontrarlo, quizás algún niño fue más tarde y lo buscó y lo robó, pues en aquel tiempo, nadie iba a dejar pasar una oportunidad de rebuscar lo que hiciese falta, para poder tener un juguete tan valioso, por escaso.






Y así, pasaron los años, y así fue siempre mi carácter, que solo se sometía a la razón, y en ningún caso, me doblegaba voluntariamente a ninguna injusticia, ya se cometiese contra mi, o contra alguien de mi entorno, sin embargo, dentro de mí, latía una personalidad espiritual, que era muy diferente a la de los demás, y, que me hacia ser y comportarme de forma muy diferente a los demás, aunque, yo tan joven, no tenía idea, de por qué. Tan solo sabía, que era completamente diferente a los demás, como si yo, no perteneciese a su mundo, y, sin embargo, tampoco podía encontrar mi mundo, en ningún sitio de este mundo, ni, me sentía identificado, con ningún grupo humano, pues, ya más mayor, cuando empecé a trabajar y viajar en los barcos de pesca, etc., así pude comprobarlo. Fuese donde fuese, estuviese con quien estuviese, nunca pude encontrar mi lugar, ni mi grupo, ni mi familia, etc. Esto, es más trágico y terrible, de lo que nadie se puede imaginar, pues, yo desde muy niño, siempre me encontré aislado, y, como abandonado, en medio de un océano cósmico, de emociones y sentimientos humanos, muy diferentes a los míos, y donde me resultaba imposible integrarme, y, donde me resultaba imposible sumergirme, y, por ello, toda mi vida, fue una terrible lucha nadando contra la gran corriente, de este mar huracanado de emociones, sentimientos y pensamientos, de la vida más simple, y cotidiana, de todos los seres humanos.






Ya cumplido el servicio militar obligatorio, empecé a plantearme muy seriamente mi forma de ser y comportarme, pues no era normal que a mi edad, no me gustasen las fiestas, ni los bailes, ni las discotecas, ni ningún tipo de juergas, etc., y me pasé el tiempo de mi ocio, de mi juventud, recorriendo solitariamente las playas y montes, fuese de día o de noche, sintiendo dentro de mí, lo que nadie sentía o podía sentir, pensando y pensando, sobre cuestiones y sentimientos, que parecían no pertenecer a este mundo, y, sufría lo que nadie podía sufrir, y aguantaba, lo que nadie podía aguantar. Más, en medio de esta terrible lucha de sentimientos, emociones y pensamientos, se debatía ferozmente mi personalidad espiritual racional, contra los sentimientos, emociones y pensamientos más básicos y humanos, como los que tenían todos los demás. Por lo que, empecé a convencerme a mí mismo, de que tenía que cambiar, y empezar a ser, y a comportarme como los demás, y, con todas mis fuerzas humanas comencé a luchar y a autosugestionarme, para poder sumergirme en esta inmensa marea de sentimientos humanos, y, tratar de demostrarme a mí mismo, que era capaz de integrarme socialmente y comportarme, como cualquier ser humano normal, pues, la verdad, no era más que eso, un ser humano simple y sencillo, como todos los demás. Sin embargo, todo el mundo sabe, que, una cosa es la teoría, y, otra cosa muy distinta, es la práctica, y mi verdadera personalidad, que era la de siempre, con la cual alcancé mi racionalidad, ya bien desde niño, se negaba a sumergirse en un mundo, que le resultaba extraño e incomodo, y, remando con todas sus fuerzas contra, ese gran flujo infinito de emociones humanas, se agotaba, y se agotaba, y se extenuaba, y, poniéndose de rodillas sobre la barca de la vida, agarraba con rabia y furia, el ancla de mis sentimientos espirituales, y la arrojaba al fondo de la conciencia de mi corazón místico, y, cuando mi ancla estaba bien firme, y mis manos sujetaban con toda su alma profunda, la cadena de mi verdadera personalidad espiritual, la fatiga y el cansancio, hacían que mis manos se entumeciesen, sangrasen y se desintegrasen, para así, dejarme arrastrar voluntariamente por la marea humana, ya que, así de esta manera, me dejaba auto convencer, de que tenía que ser uno más. Ya, que tan solo, así, podía seguir autosugestionándome, de que, tenía que ser y tratar de comportarme como todo el mundo. Tenía que, forzarme a relacionarme con los demás y tenía que, tratar de llevar una vida semejante a la de los demás, por lo que, empecé a salir con amigos, a acudir a fiestas, bailes y discotecas, y todo tipo de actos sociales, etc., hasta que, empecé a tener alguna que otra novia, y, hasta que quise formar una familia, etc. Tan solo, puedo decir, que jamás pude conseguir integrarme y ser como los demás, aunque siempre estuve intentándolo, e intentando simular, que era como todo el mundo, esto si lo conseguí. Más tardé demasiados años, en comprender quien era, y, tardé muchos más años, en convencerme de quien era realmente, y, tardé muchos más años en aceptar y creer de verdad, quien era. Hasta, que, mi espíritu, que era simplemente la voz de mi conciencia, la que siempre había estado ahí, desde que tuve uso de razón, me convenció con muchísimas pruebas de todo tipo, de que, yo era, el que seria, que yo, soy el que soy, que, yo soy el Dios del Cielo, el Padre eterno. Más para todo esto, antes tuvieron que pasar muchísimas cosas, y tuvo que reventar mi mente y mi cuerpo numerosas veces, por lo que os digo, que si estoy vivo humanamente todavía, es porque los milagros existen, los grandes y pequeños milagros existen, y,


existe por encima de todo, Aquel, que ha creado los milagros, y,


que, por encima de todo, existe Aquel, que ha creado la vida, y, que,


por encima de todo, existe Aquel, que ha creado al ser humano y todo cuanto existe, y,


Aquel, es sin duda alguna, mi Espíritu.






Y todas estas cosas que os cuento, no me importa si las creéis o no, no necesito vuestra comprensión, si no, la mía, pues son mi experiencia, son mi vida, son mi realidad, son mi verdad. Vosotros seguís sumergidos en vuestro mundo real de sentimientos y emociones instintivas,


os comprendo, más no es mi mundo. Y, yo estoy aquí,


para llevaros, a los que queráis, a mi mundo. Y, mi mundo, no es para todos. Y,


mi mundo, no pertenece a este mundo de sentimientos y emociones instintivas, y,


mi mundo, todos adivináis cual es, pues está descrito en las Sagradas Escrituras desde hace miles de años.


Y, mi mundo, aunque es reino de Dios y Paraíso terrenal,


no se basa en teorías, ni desprecia los sentimientos y emociones humanas instintivas, más simples y sencillas y básicas, si no, que,


las encauza y dirige según las Leyes Divinas y Universales de orden y armonía natural, pues,


en mi mundo, nadie dejará de disfrutar ni de las cosas espirituales y de Dios, ni, nadie, dejará de disfrutar de las cosas terrenales, pues, yo,


no he creado al ser humano y sus necesidades, para hacerlo prisionero de ellas, si no, para hacerlo feliz,


si no, que, para que, de una manera racional espiritual universal, el ser humano sea feliz y libre, sin que tenga que pagar, para correr detrás de una utopía de felicidad que jamás alcanzará,


pues, la felicidad no puede comprarse, porque sencillamente, nunca la he puesto a la venta,


si no, que, la felicidad es un sentimiento real para disfrutar en libertad. Pues, la felicidad, nadie os la puede vender, puesto, que, es mía, y, yo no comercio en bolsa, ni cotizo en negocios , ni ando en mercados, pues, la felicidad, desde siempre os la prometí gratuitamente, sin pediros nada físico a cambio, si no, que, tan solo, os he pedido, que os esforcéis en comportaros como seres racionales, que dejarais de comportaros como animales inteligentes, y, para, ello, no os he obligado a nada, ni os he vendido nada, tan solo, os he aconsejado, y, mis consejos, están escritos en las Sagradas Escrituras, y, se resumen en los Diez Mandamientos de la Ley, que, tan solo, son requisitos racionales de comportamiento social, para dejar precisamente de comportarse como animales egoístas inteligentes. Sin embargo, si seguís comportándoos tan solo, como animales inteligentes, este comportamiento tiene un límite en el tiempo y en el espacio de este mundo, ya que, este mundo,


es semejante a un huerto, que un buen padre de familia plantó, y sembró toda clase de frutales y plantas, y, valló todo el huerto, y, metió dentro cabras y ovejas, y les dijo, podéis comer de todo y de todos los frutos que caigan al suelo del huerto, más, no comáis la corteza de los frutales, pues si no, estos se secarán, y, no darán más frutos, de tal manera, que, ni vosotros tendréis frutos para comer, ni, yo, tendré frutos para recoger, por lo que, no me quedará más remedio, que sacrificar a aquellos de vosotros que desobedezcan mis mandatos, ya que, mío es el huerto, y mías son vuestras vidas. Sin embargo, las cabras, al pasar el tiempo, y, creyéndose más listas y avariciosas, y, como pasó mucho tiempo y generaciones en venir el dueño del huerto, llegaron a dudar de que hubiese un dueño del huerto, y, hasta, convencerse de que, esto no era más que una fantasía, un sueño de unos locos, una utopía que se inventaron algunos, y, esto, que a pesar de que, el dueño de la huerta les mandaba mensajeros para avisarles, de que si existía, un dueño del huerto y que estaba ya en camino, y, que, tan solo era cuestión de cierto tiempo, que, ciertamente llegaría en su momento y a tiempo. Más las cabras, seguían sin hacer caso, y se comían la corteza de los frutales, por lo que los buenos frutos pronto dejaron de aparecer, y, cuando, aparecían algunos frutales que intentaban dar buenos frutos, volvían a comerse la corteza de estos y los secaban, y, hasta perseguían y mataban a los mensajeros del dueño del huerto ¿creéis que cuando venga el dueño del huerto, será injusto si exige que se cumpla la Ley? ¡Pues, tan solo abundan en estos tiempos los malos frutales, los que no dan fruto y vuelven el huerto de la vida yermo, frio o caliente, pero desértico, donde toda vida se extinguirá! ¿Qué hará el dueño del huerto, para salvar lo que todavía queda, y salvar los frutos que resistan, el voraz, y egoísta, e injusto apetito, de las cabras y sus cómplices?






Bueno, ya sabéis a que me refiero, con este ejemplo, pues hay bastantes ejemplos parecidos en las Sagradas Escrituras, sin embargo, lo que trato de deciros, es que, el hombre fuerte, es aquel, que, no se deja arrastrar fácilmente por las cabras de este mundo, no se dejan arrastrar por las corrientes antiguas y modernas de la idolatría.


¡Los hombres fuertes, son aquellos, no que resisten, si no, que, al menos, tratan continuamente de resistir, las fuertes corrientes de la vida egoísta e injusta, y babilónica, donde se llama libertad, al robo que significa engañar, explotar al prójimo, sacarle rendimiento en dinero y poner a la venta, a toda emoción humana!


¡Los hombres fuertes, son aquellos, que, al menos, tratan continuamente de resistir, las fuertes corrientes de la vida egoísta e injusta, donde se llama libertad, a comprar y vender todo sentimiento y necesidad humana!


¡Los hombres fuertes, son aquellos, que, al menos, reconocen que este mundo, no les pertenece, tiene dueño, pues Dios lo ha creado!


¡Los hombres fuertes, son aquellos, que, al menos reconocen que, su vida no les pertenece, tiene dueño, pues Dios la ha creado!


¡Los hombres fuertes, son aquellos, que, tratan de resistir a toda la moda de maldad y corrupción de nuestros días!


¡Los hombres fuertes, son aquellos, que, no se dejan conducir por aquellos, que les prometen un dios a la carta, y según sus necesidades mundanas!


¡Los hombres fuertes, son aquellos, que, no se dejan conducir por aquellos, que les prometen un dios al menú del día, económico, y según sus necesidades mundanas!


¡Los hombres fuertes, son aquellos, que, no se dejan engañar y conducir, por aquellos, que, les dicen, que, a su dios, le hace falta el dinero para la caridad, o para la guerra, o para la paz, o que le hace falta el dinero, para que exista la libertad y la justicia!


¡Los hombres fuertes, son aquellos, que, no se dejan engañar y conducir, por aquellos, que les dicen, que, su dios, necesita de su dinero para que exista el bien, y, que necesita el dinero, para que pueda existir un reino de Dios, y, que necesita dinero o posesiones materiales, para que exista el Paraíso! ¿Pues, si ya todo cuanto está creado, le pertenece a Dios?


¿Qué necesidad tiene Dios, de pediros algo?


¿Acaso, Dios necesita de vuestro dinero, para comprar algo?


¿Acaso con vuestro dinero, podéis comprar el aire que respiráis, el agua que bebéis, el suelo que pisáis, el alimento que coméis, el Sol que os calienta, alimenta y alumbra? ¡Es tal, vuestra maldad, la maldad de los hombres débiles, que, todo lo que pertenece a Dios, lo habéis robado, y puesto precio, y lo vendéis bien caro, y, a esto, los hombres débiles, le llamáis libertad!


¡Los hombres débiles, llamáis libertad, a matar, robar, mentir, explotar a vuestro prójimo, etc.!


¡Los hombres débiles, llamáis libertad, a comprar y vender, lo que nos os pertenece!


¡Los hombres débiles, llamáis libertad, a tomar todo tipo de drogas, y a todo tipo de diversión antinatural!


¡Los hombres débiles, llamáis libertad, a dejarse guiar y conducir, por seres humanos irracionales, como son las mujeres, los jóvenes, los drogadictos, los ricos, los egoístas, los usureros, los asesinos, los ladrones, los mentirosos, etc.!






(Isaías 3:12) Muchachos oprimen a mi pueblo, y mujeres lo gobiernan. Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus caminos.






¿Qué tienen en común, los muchachos y las mujeres?






¿Acaso, no os lo expliqué ya, varias veces?






¿Acaso, no os tengo dicho, que, todos los niños y jóvenes, permanecen en un estado irracional natural, y, que los hombres se vuelven racionales, al alcanzar cierta edad, si no toman drogas, ni se comportan siguiendo costumbres, culturas y tradiciones irracionales, y, no os tengo dicho ya, que, las mujeres permanecen en estado irracional, durante toda su vida, y que, debido a su inteligencia, imita perfectamente la racionalidad, más nunca alcanza su naturaleza este estado, y, que, la mujer, debido su inteligencia, aprende a fingir la racionalidad, más no es racional, puesto, que , no es su estado natural?










Dios Poderoso (Cristo Maestro Andar)






¡Acudid a la llamada de vuestro pastor, levantaos ovejas mías! ¡Acudid a la llamada de vuestro Padre, despertad y levantaos hijos míos!






¡Manifestémonos por la justicia social, por la igualdad social y económica, por la paz, por el amor, por la libertad y por nuestra felicidad, todos los domingos a las 13 horas por toda la Tierra. Así se conocerán mis ovejas, mis hijos, mis santos, así se conocerán mis ángeles!






¡POR UN SOLO PAIS, EL MUNDO! ¡POR UNA SOLA BANDERA! ¡POR UN SOLO IDIOMA! ¡POR UN SOLO DIOS!






Os quiero hijos míos. Justicia, paz, amor y felicidad.-Dios Poderoso (Cristo Maestro Andar)






Mandar a todo medio de comunicación, organismos, ONU, políticos, religiosos, iglesias, ONG, sindicatos, Internet, etc., nacionales e internacionales (Traducir a otros idiomas)






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